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Dignidad de la persona, bien comun, solidaridad y subsidiaridad


flor18.jpgLos cuatro principios fundamentales de la doctrina social catolica son dignidad de la persona humana, el bien comun, la subsidiariedad y la solidaridad .
Estas realidades constituyen una base para afrontar los imperativos de la humanidad del siglo XXI, como la reduccion de las desigualdades en la distribucion de los bienes, la extension de las oportunidades de educacion, la promocion de un crecimiento y de un desarrollo sostenible y la proteccion del medio ambiente.
La dignidad humana es un valor intrinseco de la persona creada a imagen y semejanza de Dios y redimida en Cristo. El conjunto de las condiciones sociales que permiten a las personas realizarse colectiva e individualmente es el bien comun.
La solidaridad es la virtud que permite a la familia humana compartir en plenitud el tesoro de los bienes materiales y espirituales y la subsidiariedad es la coordinacion de las actividades de la sociedad en apoyo de la vida interna de las comunidades locales.
Podemos esbozar las interconexiones entre estos cuatro principios situando la dignidad de la persona en el punto de interseccion de dos ejes, uno horizontal, que representa la “solidaridad” y la “subsidiariedad”, y uno vertical, que representa el “bien comun”.
Las profundidades de la persona humana y la capacidad de la humanidad de comunion espiritual, superan la posibilidad de representacion esquematica. La solidaridad que une a la familia humana y los niveles de subsidiariedad que la refuerzan desde dentro deben situarse siempre en el horizonte de la vida misteriosa del Dios Uno y Trino , en quien percibimos un amor inefable compartido por personas iguales, aunque distintas.
Tales principios tienen la potencialidad de situar a los hombres y a las mujeres en el camino que conduce al descubrimiento de su destino ultimo y sobrenatural. La natural inclinacion humana a vivir en comunidad es confirmada y transformada por la “unidad del Espiritu” que Dios ha conferido a sus hijas e hijos adoptivos.
La responsabilidad de los cristianos de trabajar por la paz y por la justicia y su compromiso por el bien comun son inseparables de su mision de proclamar el don de la vida eterna, a la que Dios ha llamado a todo hombre y mujer.
Cuando examinamos los principios de solidaridad y subsidiariedad comprendemos que ambos poseen una esencial dimension vertical. Jesus nos exhorta a hacer a los demas lo que querriamos que se nos hiciera a nosotros, a amar a nuestro projimo como a nosotros mismos. Jesus enseña que este amor nos exhorta a dedicar nuestra vida al bien de los demas. La solidaridad autentica, si bien comienza con el reconocimiento del igual valor del otro, se realiza solo cuando pongo voluntariamente mi vida al servicio del otro. Esta es la dimension “vertical” de la solidaridad: soy impulsado a hacerme menos que el otro para satisfacer sus necesidades precisamente como Jesus “se humillo” para permitir a los hombres y a las mujeres participar en su vida divina con el Padre y el Espiritu.
De igual forma, la subsidiariedad, manifiesta una dimension “vertical” orientada al Creador del orden social. Una sociedad que honra el principio de subsidiariedad libera a las personas de la sensacion de desconsuelo y de desesperacion, garantizandoles la libertad de comprometerse reciprocamente en los ambitos del comercio, de la politica y de la cultura. Cuando los responsables del bien comun respetan el deseo humano natural de autogobierno basado en la subsidiariedad, dejan espacio a la responsabilidad y a la iniciativa individual, pero sobre todo dejan espacio al amor, que sigue siendo siempre “la mejor via de todas”.
Al revelar el amor del Padre, Jesus nos ha enseñado no solo como vivir como hermanos aqui, en la Tierra, sino tambien que El mismo es el camino hacia la comunion perfecta entre nosotros y con Dios en el mundo futuro, pues es por medio de El que “podemos presentarnos al Padre en un solo Espiritu”. (Benedicto XVI)

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