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Paz con la creacion (II)


Paz con Dios Creador, paz con toda la creacion. Segunda parte. Por Juan Pablo II

Para el cristiano tal vision se basa en las convicciones religiosas sacadas de la Revelacion. Por eso, al comienzo de este Mensaje, deseo recordar la narracion biblica de la creacion, confiando que aquellos ca6i5sja.jpgque no comparten nuestras convicciones religiosas puedan encontrar igualmente elementos utiles para una linea comun de reflesion.
“Y vio Dios que era bueno” En las paginas del Genesis, en las cuales se recoge la autorrevelacion de Dios a la humanidad (Gen. 1-3), se repiten como un estribillo las palabras: “Y vio Dios que era bueno”. Pero cuando Dios, una vez creado el cielo y el mar, la tierra y todo lo que ella contiene, crea al hombre y a la mujer, la expresion cambia notablemente: “Vio Dios cuanto habia hecho, y todo era muy bueno” (Gen. 1,31). Dios confio al hombre y a la mujer todo el resto de la creacion, y entonces – como leemos – pudo descansar “de toda la obra creadora” (Gen. 2,3). La llamada a Adan y Eva, para participar en la ejecucion del plan de Dios sobre la creacion, avivaba aquellas capacidades y aquellos dones que distinguen a la persona humana de cualquier otra criatura y, al mismo tiempo, establecia una relacion ordenada entre los hombres y la creacion entera. Creados a imagen y semejanza de Dios, Adan y Eva debian ejercer su dominio sobre la tierra (Gen. 1,28) con sabiduria y amor.

Ellos, en cambio, con su pecado destruyeron la armonia existente, poniendose deliberadamente contra el designio del Creador. Esto llevo no solo a la alienacion del hombre mismo, sino tambien a una especie de rebelion de la tierra contra el (cfr. Gen. 3,17-19; 4,12). Toda la creacion se vio sometida a la caducidad, y desde entonces espera, de modo misterioso, ser liberada para entrar en la libertad gloriosa con todos los hijos de Dios (cfr. Rom. 8,20-21).

Los cristianos profesan que en la muerte y resurreccion de Cristo se ha realizado la obra de reconciliacion de la humanidad con el Padre, a quien plugo “reconciliar por el y para el todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos” (Col. 1,20). Asi la creacion ha sido renovada (cfr. Ap. 21,5), y sobre ella, sometida antes a la servidumbre de la muerte y de la corrupcion (cfr. Rom. 8,21), se ha derramado una nueva vida, mientras nosotros “esperamos… nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia” (2 Pe. 3,13).

De este modo el Padre nos ha dado a “conocer el Misterio de su voluntad segun el benevolo designio que en el se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza” (Ef. 1,9-10).

Estas reflexiones biblicas iluminan mejor la relacion entre la actuacion humana y la integridad de la creacion. El hombre, cuando se aleja del designio de Dios creador, provoca un desorden que repercute inevitablemente en el resto de la creacion.

Si el hombre no esta en paz con Dios la tierra misma tampoco esta en paz: “Por eso, la tierra esta en duelo, y se marchita cuanto en ella habita, con las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen” (Os. 4,3). La experiencia de este sufrimiento de la tierra es comun tambien a aquellos que no comparten nuestra fe en Dios. En efecto, a la vista de todos estan las crecientes devastaciones causadas en la naturaleza por el comportamiento de hombres indiferentes a las exigencias reconditas -y sin embargo claramente perceptibles- del orden y de la armonia que la sostienen.

Y asi, se pregunta con ansia si aun puede ponerse remedio a los daños provocados. Es evidente que una solucion adecuada no puede consistir simplemente en una gestion mejor o en un uso menos irracional de los recursos de la tierra. Aun reconociendo la utilidad practica de tales medios, parece necesario remontarse hasta los origenes y afrontar en su conjunto la profunda crisis moral, de la que el deterioro ambiental es uno de los aspectos mas preocupantes.

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