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Reglas de discernimiento de san Ignacio (1ra parte)


jesusredentor.jpgREGLAS PARA DE ALGUNA MANERA SENTIR O RECONOCER LAS DISTINTAS INSPIRACIONES QUE APARECEN EN EL ALMA San Ignacio de Loyola

1.1 En las personas que van de pecado mortal en pecado mortal, el enemigo acostumbra comunmente a poner placeres aparentes, haciendo imaginar delectaciones y placeres sensuales para conservarlos y aumentar sus vicios y pecados. En ellos el buen espiritu usa el modo contrario, punzandolas y remordiendoles la conciencia a traves de la razon.
1.2 En las personas que van purgando intensamente sus pecados y creciendo en el servicio de Dios, es al contrario que la primera regla es propio del mal espiritu morder, entristecer y pone impedimentos, inquietando con falsas razones para que no siga adelante. Es propio del bueno dar animo y fuerzas, consolaciones, lagrimas, inspiraciones y quietud, facilitando y quitando toda traba para que progrese en el bien obrar.
1.3 Llamo consolacion cuando en el alma se causa alguna mocion interior que la inflama de amor a su Creador y Señor; ya no puede amar a ninguna cosa creada, sino al Creador de todas ellas. Tambien cuando derrama lagrimas de amor a su Creador, ya sea por el dolor de sus pecados, de la Pasion de Cristo nuestro Señor, o de otras cosas directamente ordenadas a su servicio y alabanza. Finalmente, llamo consolacion a todo aumento de fe, esperanza y caridad, y toda alegria interior que llama y atrae a las cosas celestiales y a la propia salud del alma, aquietandola y pacificandola en su Creador y Señor.
1.4 Llamo desolacion a todo lo contrario de la consolacion, asi como oscuridad del alma, turbacion, inclinacion a cosas bajas o terrenas, inquietud debida a diversas agitaciones y tentaciones, tendencia a la infidelidad, sin esperanza ni amor, hallandose el alma toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Creador y Señor. Porque asi como la consolacion es contraria a la desolacion los pensamientos que tenemos en la consolacion son contrarios a los que tenemos en la desolacion.
1.5 En tiempo del desolacion nunca hacer cambios, sino permanecer firme y constante en los propositos y determinacion en que estaba antes de la desolacion, o en la consolacion anterior. Porque asi como en la consolacion nos guia y aconseja mas el buen Espiritu, asi en la desolacion el malo, con cuyos consejos no podemos tomar un camino acertado.
1.6 Dado que en la desolacion no debemos cambiar los primeros propositos, ayuda mucho trabajar intensamente contra la misma desolacion insistiendo mas en la oracion y la meditacion, discerniendo con cuidado, y extendiendonos convenientemente en hacer penitencia.
1.7 El que esta en desolacion considere como el Señor lo ha dejado en prueba con sus capacidades naturales, para que resista a las diversas agitaciones y tentaciones del enemigo con el Auxilio divino, que siempre le queda aunque no lo sienta claramente. Porque el Señor le ha retirado su mucho fervor, crecido amor y gracia intensa, quedandole la gracia suficiente para la salud eterna.
1.8 El que esta en desolacion trabaje por crecer en paciencia, que es contraria a las tribulaciones que le vienen, y piense que pronto sera consolado, poniendo los medios contra la desolacion, como esta dicho en la sexta regla.
1.9 Hay tres causas principales del desolacion:
 por ser tibios, perezosos o negligentes en nuestro crecimiento espiritual, y asi por nuestras faltas la consolacion se aleja del nosotros;
 para probarnos, para ver cuanto valemos y cuanto nos esforzamos en el servicio y la alabanza, sin tantas consolaciones y crecidas gracias;
 para que interiormente sintamos que no es del nosotros tener gran devocion, amor intenso, lagrimas ni alguna otra consolacion, sino todo es don y gracia del Dios nuestro Señor; y para que no nos instalemos en esas cosas alzando nuestro entendimiento en alguna soberbia o vanagloria, atribuyendonos tal consolacion.
1.10 El que esta en consolacion piense como estara en la proxima desolacion, y fortalezcase para entonces.
1.11 El que esta en consolacion trate del humillarse y bajarse cuanto pueda, pensando que poca cosa es en tiempo del desolacion, sin esta gracia de consolacion. Por el contrario, el que esta en desolacion, piense que puede mucho con la gracia del Dios, la cual es suficiente para resistir a todos sus enemigos, y asi fortalezcase en su Señor.
1.12 El enemigo se parece a una mujer en tener poca fuerza y sin embargo parece fuerte. Es propio de la mujer desanimarse y huir si un hombre la enfrenta; por el contrario, si el varon retrocede, su ira y su ferocidad son muy grandes y desmedidas. De igual manera, es propio del enemo debilitarse, desanimarse y retirar sus tentaciones cuando se resisten y enfrentan sus ataques. Si uno comienza a temer y a desanimarse en la lucha contra las tentaciones, no hay animal en la tierra tan fiero como el enemigo de la humana naturaleza, que busque hacer daño con tanta mala fe.
1.13 Asimismo, el enemigo se parece a un vano enamorado en querer ser secreto y no descubierto. El hombre vano que intenta seducir a una hija o mujer casada quiere que sus palabras y sugerencias sean secretas, y le molesta mucho cuando la hija al padre o la mujer al marido descubren sus palabras engañosas y su intencion depravada, porque deduce facilmente que no podra salirse con la suya. De igual manera, cuando el enemigo de la humana naturaleza trae astucias y sugerencias al alma justa, quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto. Si se descubren al buen confesor o a otra persona espiritual que conozca sus engaños y malicias, le molesta mucho, porque sabe que al haber sido descubierto ya no podra lograr su objetivo.
1.14 Asimismo, el enemigo actua como un asaltante para vencer y robar lo que desea. Asi como un capitan, estudiando las fuerzas o disposicion del adversario, le combate por la parte mas debil, de la misma manera el enemigo de la humana naturaleza, rondando, examina todas nuestras virtudes -teologales, cardinales y morales- y por donde nos halla mas debiles y necesitados nos ataca y trata de tomarnos.

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