SAGRADO



  Genaro, siendo obispo en el año 305, durante la persecución de Dioclesiano y Maximiano visita en la cárcel a un joven diácono por lo que es apresado también, en un primer momento se lo intenta convencer, viendo que no podían lo ponen en un horno, de donde salió sin hacerse daño ni él ni sus ropas.
    Al día siguiente junto con el diácono y otros cristianos fue echado a las fieras, las cuales se pusieron a sus pies como mansas ovejas; después llevado con otros cristianos a la plaza Vulcana para ser decapitados.
   Finalmente allí mueren.
    Hasta nuestros días la cabeza del santo y una ampolla de vidrio con su sangre se conserva en la catedral de Nápoles (Italia). La sangre se encuentra cuajada pero si se la pone enfrente o junto a la cabeza comienza a licuarse y tener la temperatura como si acabara de derramarse.

Este milagro ocurre todos los años
, por lo que numerosas personas acuden a verlo .Los años que se demoró esta licuación fueron años de calamidades (guerras, pestes) por lo que este hecho es esperado ansiosamente por toda clase de gente.


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