Contemplación imaginativa: La ascensión de Jesús
sagradoweb December 13th, 2006
Te invitamos a comunicarte con Jesús viviendo con El su Ascensión.
Imagina:
Cuarenta días después de la Resurrección, Jesús Nuestro Buen pastor seguía preparando a sus Apóstoles sobre la misión de establecer el Reino de Dios en el Mundo.
Una mañana mientras comían juntos, les recomendó: «No se alejen de Jerusalén; esperen que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo les he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días ustedes serán bautizados con Espíritu Santo.»
Ellos lo rodearon eufóricos, preguntan:- «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús calmo y pausado, contestó: «No les toca a uds. conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre uds, recibirán fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»
Los discípulos callan, desconcertados, algunos comentan entre ellos, no se atreven a preguntar más….Jesús se pone de pie y los invita a Betania, salen fuera de la ciudad, van caminando…, la mañana está luminosa, es primavera, los árboles están verdes, la brisa es suave y templada.
Algunos siguen comentando de a dos sobre esta “fuerza” que les promete Jesús, otros sonríen eufóricos: el Señor está vivo y con ellos hasta el fin del mundo, otros como Santiago están meditativos: porque El les ha dicho que se va pero…. Tomás lo abraza. Juan va pensando en esta promesa del Espíritu, del consolador… Pedro callado lo sigue sin hablar.
Antes de llegar al poblado, se detienen en el Monte de los Olivos, en el lugar donde dobla el camino hacia Betania.Los discípulos se detienen alrededor de Jesús, algunos se sientan en el pasto. Jesús comienza a abrazarlos, los estrecha contra su corazón y les dice:” a uds los envío a que anuncien Mi Amor, a que anuncien mi Reino hasta los confines de la tierra. Yo estaré con uds. hasta el fin de los tiempos.”
Levanta sus manos en actitud de bendición.
Mientras está en esta actitud se separa de ellos en sentido vertical. Parte de la tierra, se remonta al cielo, permanece visible durante algún tiempo.
Distintos sentimientos embargaron el corazón de los discípulos: el primero reverencia ante el poder y la majestad del Maestro, que en forma tan estupenda manifiesta su divinidad, como pasó en la Transfiguración, nadie habla, están absortos.![]()
Luego una nube se los quita de la vista: en su interior hay gozo , por el triunfo de Jesús, que no sólo ha vencido la muerte, sino que sube por su propia virtud al cielo.
Pedro se postra, adorándolo, Santiago, Juan, Bartolomé hacen lo mismo. Los otros están petrificados, inmóviles mirando al cielo, con los ojos fijos en la nube.
De pronto, sin saber de dónde se les presentan dos hombres vestidos de blanco, que les dicen:- «Galileos, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que se les ha quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo vieron partir?”
Los discípulos se vuelven a Jerusalén con grande gozo, casi corriendo.
Jesús, acompañado con innumerables espíritus, los primeros frutos de la redención,entra en la dimensión celestial, el Padre lo está esperando.
Las jerarquías angélicas salen al encuentro del Salvador del mundo, de aquel que se habían despedido hace 33 años.
Al situarse Jesús, el Cordero, junto al Padre, toda la corte celestial entona un himno glorioso de alabanza “Digno es el Cordero, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza”. Se oye música que nuestro oído nunca oyó.
Jesús es abrazado por el Padre, el Padre es abrazado por Jesús. Y allí está el abrazo intenso eterno y de alianza, cálido y profundo que es el Espíritu Santo.
Las alabanzas suben de tono, las melodías y las exclamaciones se multiplican. Hay fiesta en el Cielo.Y Nuestro Señor toma posesión de su Gloria, con su Humanidad. ¡Hay un hombre en el cielo! el Padre sigue abrazando a Jesús, y en El no sólo a su Hijo que es la Palabra eterna, sino también a la Humanidad salvada por él . El Padre y el Hijo deciden enviar sobre el Pueblo de su Iglesia, al Espíritu de alianza trinitaria, el Espíritu amigo inseparable para que sus hijos amados no estén solos.
El Espíritu se prepara para derramarse sobre la Iglesia. Viene a darnos el abrazo del Padre con el Hijo a cada uno. Entra en la historia del hombre y no se ha de volver a los 33 años sino que se queda para siempre. Viene a fundar la Iglesia.