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Meditación cristiana y meditación pagana(reiki, yoga, metafísica,etc)

sagradoweb March 11th, 2007

jesusredentor.jpgLa meditación pagana y la cristiana son INCOMPATIBLES:

1)En la  meditación pagana: el meditante busca llegar mediante técnicas que alteran el estado de conciencia, a desarrollar poderes mentales y a ciertas experiencias que erróneamente se creen estados de unión con Dios. Esta meditación me centra en mi yo y el éxito depende de una técnica y de cómo la aplico. El que medita se busca a sí mismo, para lograr por sus propios medios la fusión en el dios del que se cree parte. Es una práctica de concentración profunda y no de oración. La persona busca en su propio yo llegar a un vacío interior y a sentirse “divinizado”, que son experiencias pseudo-espirituales provocadas,  muy distintas a las experiencias de oración cristiana. Es objetivo importante el logro de paz, alegría y felicidad. Se inducen trances en los que se busca alterar el estado de conciencia al usar técnicas y métodos especiales, se logra, por ejemplo, un aquietamiento o adormecimiento del cuerpo, de la mente y de los sentidos, al que llaman paz, pero que no es la paz de La Biblia. A veces se logra una euforia, a través de ciertas ejercitaciones, que se confunde con alegría. También puede darse histeria, que no puede considerarse felicidad. Esta euforia e histeria son generalmente reacciones del que se concentra en su “yo”.
En cambio:
2) La meditación cristiana me descentra de mí y me abre a Dios y quien me centra.  Dios, no se presenta como energía ( como lo es en Reiki y otras prácticas) sino es una persona divina. En la oración cristiana: sea vocal, de meditación o de contemplación, el orante busca a Dios para rogarle o para adorarle, para conocer Su Voluntad o para dejar que El vaya moldeándolo de acuerdo a Su Voluntad, para manifestarle su amor y para dejarse amar por El … el orante busca a Dios y lo deja actuar en su alma, la cual es transformada por la Gracia Divina. Es decir: Dios es quien hace; la persona se deja hacer. En la oración contemplativa: nuestra alma se queda a solas con Dios en silencio y se entra en una comunión de amor con la Santísima Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Esta comunión  no puede lograrse con técnicas, ni a voluntad,  es un don de Dios y, como todo don de Dios, es dado por El a quién quiere, cómo quiere y cuándo quiere. Eso sí: hay que desearla y buscarla, sabiendo que el recibirla depende sólo de Dios. En la unión mística, hay una clara distinción entre el Creador y Su creatura, y que puede llevar a estados sublimes de unión con Dios: éxtasis, etc., los cuales no son  esenciales. Debe haber una gran disponibilidad, entrega y abandono en Dios, sabiendo que Dios es el que hace en nosotros. La paz se produce como una consecuencia de aceptar la Voluntad de Dios, es fruto del amor y de la confianza en la Voluntad de Dios para nuestra vida, de abandonarnos a El y en El, que es nuestro Creador, nuestro Padre.