Archive for the 'Manual de oraciones' Category

Poema al Espíritu Santo de Edith Stein

sagradoweb September 3rd, 2008

pentecostes2.jpg¿Quién eres tú,
dulce luz que me llenas
e iluminas la oscuridad de mi corazón?
Me conduces igual que una mano materna
y si me dejas libre,
no sabría ni dar un paso.
Tú eres el espacio
que envuelve todo mi ser
y lo encierra en sí,
abandonado de ti cae en el abismo de la nada,
donde tú lo elevas al Ser.
Tú, más cercano a mí que yo misma
y más íntimo que mi intimidad,
y aún inalcanzable e incomprensible,
y que todo nombre hacer renacer:
Espíritu Santo,
¡Amor Eterno!

Natividad de la Virgen María: 8 de septiembre

sagradoweb September 2nd, 2008

El nacimiento de la Virgen María es un anuncio del nacimiento de Jesús.La llegada de esta niña al hogar de san Joaquín y santa Ana significa para el mundo la verdadera esperanza de la salvación. Entre las fiestas con que la Iglesia honra a su Madre, ocupa un lugar importante el recuerdo de su nacimiento.
Novena de la Natividad de la Virgen María
ORACIÓN INICIAL.¡Oh María santísima! elegida y destinada al eterno por la augustísima Trinidad para Madre del unigénito Hijo del Padre, anunciada por los Profetas, esperada de los Patriarcas, y deseada virgen-nina2.jpgde todas las gentes; sagrario y templo vivo del Espíritu Santo, sol sin mancha, porque fuistes concebida sin pecado original, Señora del cielo y de la tierra, Reina de los Ángeles;nosotros humildemente postrados te veneramos,y nos alegramos de la solemne conmemoración anual de tu felicísimo Nacimiento; y de lo mas íntimo de nuestro corazón te suplicamos que te dignéis benigna venir a nacer espiritualmente en nuestras almas, para que cautivadas éstas por tu amabilidad y dulzura, vivan siempre unidas a tu dulcísimo y amabilísimo Corazón.
I.Con nueve salutaciones contemplaremos los nueve meses que estuvistes encerrada en el seno materno; diciéndonos que oriunda de la Real prosapia de David, salistes con grande honor a luz de las entrañas de santa Ana, tu afortunadísima madre. 
II. Te saludamos, oh Niña celestial, paloma candidísima de pureza, que a despecho del infernal dragón fuisteis concebida sin pecado original. Ave María
III. Te saludamos, oh Aurora brillantísisima, que como precursora del Sol de justicia, trajistes la primera luz al mundo. Avemaría.
IV. Te saludamos, oh Elegida, que, cual sol sin mancha alguna, despuntastes en la noche más tenebrosa del pecado. Avemaría.
V. Te saludamos, oh bellísima Luna, que iluminastes al mundo envuelto en las más densas tinieblas del gentilismo. Avemaría.
VI. Te saludamos como la esforzada amazona, que sola, a manera de un numeroso ejército, pusistes en fuga a todo el infierno. Avemaría.
VII. Te saludamos, oh hermosa alma de María, a quien Dios poseyó desde la eternidad. Avemaría.
VIII. Te saludamos, oh amada Niña, y veneramos tu santísimo cuerpecito, los sagrados pañales en que fuistes envuelta, y la sagrada cuna en que estuvistes acostada, y bendecimos el punto y momento en que nacistes. Avemaría.
IX. Te saludamos finalmente, oh amada Niña, como adornada de todas las virtudes en grado inmensamente más elevado que los otros Santos, y que, hecha digna Madre del Salvador, y habiendo concebido por virtud del Espíritu Santo, paristes al Verbo encarnado. Avemaría.
ORACIÓN FINAL. ¡Oh graciosísima Niña! que con tu feliz nacimiento has consolado al mundo, alegrado al cielo y aterrado al infierno; has dado ayuda a los caídos, consuelo a los tristes, salud a los enfermos y alegría a todos; te suplicamos con los más fervorosos afectos que renazcas espiritualmente con tu santo amor en nuestras almas; renueva nuestro espíritu para que te sirvamos, enciende de nuevo nuestro corazón para que te amemos; y has florecer en nosotros aquellas virtudes con las que podamos hacernos siempre más agradables a tus benignísimos ojos. ¡Oh María! Sed para nosotros María, haciéndonos experimentar los saludables efectos de tu suavísimo Nombre; sírvanos la invocación de este Nombre de alivio en los trabajos, de esperanza en los peligros, de escudo en las tentaciones, de aliento en la muerte. Sea el Nombre de María como la miel en la boca, la melodía en el oído, y el júbilo en el corazón. Así sea.

Oración del matrimonio al reconciliarse

sagradoweb August 23rd, 2008

Señor, gracias.
Tú que un día nos diste la bendición primera para que viviéramos de Tu mano para siempre.
Tú que a través de Tu cuerpo y de Tu sangre formaste un solo cuerpo y una sola alma de nosotros como esposos sin negarnos nada…
Tú que con Tu amor llenaste las copas del mejor y más exquisito corazones.jpgvino para que nuestra boda fuera para siempre.
Hoy, después de habernos alejado, de habernos olvidado de que lo que Tú uniste el hombre no puede separarlo,
nos has regalado nuevamente tu bendición al volvernos a dar el mejor de los regalos: “los segundos vinos”, de la reconciliación plena como esposos,
ahora si te lo pedimos para siempre para que al caer la tarde sea el más exquisito y podamos, unidos de Tu mano, seguir caminando hasta el ocaso de nuestros días y así ser testigos de Tu amor inmenso.
Y para poder, unidos en este amor de esposos, llegar a decir nuevamente …
“lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”.
Gracias Señor por amarnos tanto.

Oración de las 9 horas

sagradoweb August 21st, 2008

imagen34.jpgOración de las nueve horas (se hace por 9 horas consecutivas)
Oh Jesús mío que has dicho “llamen y se les abrirá” por la intercesión de María vuestra santísima madre, yo llamo, yo busco, yo pido que mi petición sea concedida. (aquí se hace la petición)
Oh Jesús mío que has dicho, “todo lo que pidas al Padre en mi nombre, se los concederá” por la intercesión de maría vuestra santísima madre, humilde y urgentemente pido al Padre en vuestro nombre, que mi petición sea concedida.(aquí se hace la petición)
Oh Jesús mío que has dicho “los cielos y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará” por la intercesión de María vuestra santísima madre, me siento confiado de que mi petición será concedida. (aquí se hace la petición).

Oración a la Sagrada Familia

sagradoweb August 14th, 2008

sagrada_familia.jpgSagrada Familia de Nazaret:
enséñanos el recogimiento, la interioridad;
danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones
y las palabras de los verdaderos maestros;
enséñanos la necesidad del trabajo,
de la preparación, del estudio,
de la vida interior personal, de la oración,
que sólo Dios ve en lo secreto;
Enséñanos lo que es la Familia,
su comunión de amor,
su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.
Amén.

Oración a Jesús por nuestro amigo

sagradoweb July 20th, 2008

hp_corpus_christi_08_sp.jpgSeñor, yo te doy gracias por el amigo que me diste.
Es a través de su presencia que Tú estás a mi lado.
Mirando en sus ojos, descubrí el sentido profundo que se oculta en tu profundo mirar.
Dejándome cautivar por su contagiante sonrisa aprendí también a sonreír;
Oyendo sus confidencias sinceras aprendí a escuchar Tu Voz.
Recibiendo tantas pruebas de cariño, aprendí a amar a los que conviven conmigo.
Compartiendo la vida, la fe, los errores, las lágrimas y las alegrías,
Yo te admiré en el rostro sereno de mi amigo.
Gracias te doy, mi Dios porque te revelas en gestos tan humanos
Que puedo experientarte siempre en la persona de este amigo que me ama.
Haz que él sea muy feliz y yo te encuentre siempre en la transparencia de nuestra amistad. Amén.

Oración pidiendo la protección de Dios

sagradoweb July 9th, 2008

Amabilísimo Señor Jesucristo, verdadero Dios, que del seno eterno del Padre omnipotente, Tú fuiste enviado al mundo para absolver los pecados, redimir a los afligidos, soltar a los encarcelados, congregar a los vagabundos, conducir a su patria a los peregrinos, compadécete de los verdaderamente arrepentidos, consuela a los oprimidos y atribulados; dígnate absolver y liberarme a mí, a tu criatura, de la aflicción y tribulación jc_clip_image002_0000.jpgen que me veo, porque tú recibiste de Dios Padre todopoderoso el género humano para que lo comprases y, hecho hombre, prodigiosamente nos compraste el paraíso con tu preciosa sangre, estableciendo una paz completa entre los ángeles y los hombres.

Así pues, dígnate, Señor, introducir y confirmar una perfecta concordia entre mis enemigos y yo y hacer que sobre mí resplandezca tu paz, gracia y misericordia, mitigando y extinguiendo todo odio y furor que contra mí tuvieron mis adversarios, como lo hiciste con Esaú, quitándole toda la adversión que tenía contra su hermano Jacob.

Extiende, Señor Jesucristo, sobre mí tu criatura, tu brazo y tu gracia y dígnate liberarme de todos los que me odia, como liberaste a Abraham de las manos de los caldeos; a su hijo Isaac de la consumación del sacrificio; a José, de la tiranía de sus hermanos; a Noé, del diluvio universal; a Lot, del incendio de Sodoma; a Moisés y Abraham, tus siervos y al pueblo de Israel, del poder del faraón y de la esclavitud de Egipto; a David, de las manos de Saúl y del gigante Goliat; a Susana, del crimen y del falso testimonio; a Judit, del soberbio e impuro holofernes; a Daniel de la cueva de los leones; a los tres jóvenes, Sidrac, Misac y Abedénego, de la caldera de fuego ardiente; a Jonás, del vientre de la ballena; a la hija de la mujer cananea, de la opresión del demonio; a Adán, de la pena del infierno; a Pedro de las olas del mar; y a Pablo, de las celdas de la cárcel.

Oh amabilísimo Señor Jesucristo, hijo de Dios vivo, atiéndeme también a mí…………(nombre), criatura tuya, y ven con prontitud en mi ayuda, por tu encarnación, por tu nacimiento, por el hambre, por la sed, por el frío, por el calor, por los trabajos y por las aflicciones; por los salivazos y bofetadas; por los azotes y corona de espinas; por los clavos, hiel y vinagre; por la muerte cruel que por mí padeciste; por la lanza que transpasó tu pecho; y por las siete palabras que dijiste en la cruz, “Padre perdónales, porque no saben lo que hacen”. Después al buen ladrón que estaba contigo crucificado: “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso”. Después al mismo Padre: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado.” Después a tu madre “mujer ahí tienes a tu hijo” después al discípulo: “ahí tienes a tu madre”, mostrando que así que cuidabas de tus amigos. Después dijiste:”tengo sed”, porque deseabas nuestra salvación y la de las almas santas que estaban en el limbo. Dijiste después a tu Padre:”en tus manos encomiendo tu espíritu. Y por último exclamaste “todo está consumado”, porque estaban concluídos todos tus trabajos y dolores.

Te ruego pues, que por todo esto y por tu bajada al limbo, por tu gloriosa resurrección, por las frecuentes consolaciones que diste a tus discípulos, por tu admirable ascensión, por la venida del Espíritu Santo, por el tremendo día del juicio, como también por todos los beneficios que he recibido de tu bondad.

Tú me creaste de la nada, me redimiste, me concediste tu santa fe, me fortaleciste contra las tentaciones del demonio, y me prometiste la vida eterna.

Por todo eso, Redentor mío, compadécete de mí, miserable criatura, todos los días de mi vida. Oh Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, compadécete de mí….(nombre), criatura tuya y manda en mi auxilio a tu santo arcángel Miguel, que me guarde y me defienda de todos mis enemigos carnales y espirituales, visibles e invisibles.

Y tú, Miguel, arcángel santo de Cristo, defiéndeme en la última batalla, para que no perezca en el tremendo juicio. Arcángel de Cristo, san Miguel, te pido por la gracia que mereciste y por nuestro Señor Jesucristo, que me libres de todo mal y del último peligro a la hora postrera de la muerte.

San Miguel, san Gabriel, san Rafael y todos los otros ángeles y arcángeles de Dios, socorran a esta miserable criatura.
Les ruego humildemente que me presten su auxilio, para que ningún enemigo me pueda causar daño tanto en el camino, como en casa, así en el agua como en el fuego, o velando o durmiendo, o hablando o callado, tanto en la vida como en la muerte.
Eh aquí la cruz del Señor, huyan potencias enemigas. Venció el león de la tribu de Judá, descendiente de David. ¡aleluya!

Salvador del mundo, sálvame. Salvador del mundo, ayúdame. Tú que por tu sangre y por tu cruz me redimiste, sálvame y defiéndeme hoy y en todo tiempo.
Dios Santo, Dios fuerte, Dios inmortal, ten misericorida de nosotros.
Cruz de Cristo, sálvame. Cruz de Cristo protégeme.
Cruz de Cristo, defiéndeme. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

El agua bendita y las casas

sagradoweb June 24th, 2008

cawny5gj.jpgEl uso de agua bendita es invocar a Jesucristo y su gracia salvadora sobre nosotros.
Podemos con ella bendecir nuestra casa o nuestros lugares de trabajo, para ello rociamos las habitaciones derramando un poco de agua y decimos:
Señor y Padre nuestro, míranos a nosotros tus hijos, que salvados por Jesús hemos nacido del agua y del Espíritu Santo en el Bautismo. Concédenos que todos los que vivimos (o trabajamos) en esta casa por medio del rocío de esta agua quedemos renovados en el cuerpo y en el alma y te sirvamos con limpieza de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.Rezamos también: Padre nuestro, Ave María y Gloria.

El agua bendita y los enfermos

sagradoweb June 23rd, 2008

divina1.jpgEl agua bendita nos mueve a Cristo, que es el Agua viva que calma nuestra sed de Dios.
Por eso podemos utilizar el agua bendecida parta invocar la protección de Jesús sobre los enfermos.

Por eso al visitar un enfermo podemos pedir la bendición de Dios para que obre, haciendo una cruz sobre su frente con el dedo mojado en agua bendita, mientras oramos:
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que con tu bendición levantas y fortaleces a los enfermos, protege a (decir el nombre del enfermo) aparta de él la enfermedad y devuélvela la salud. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Puedes rezar junto con el enfermo: Padre nuestro, Ave María y Gloria.

El agua bendita y los hijos

sagradoweb June 22nd, 2008

Con el agua bendita podemos bendecir a nuestros hijos.

Con ella recordamos a Cristo, y su gracia sobre ellos.

¿Cúmo podemos hacerlo?Hazles una cruz en la frente con el dedo mojado en agua bendita y decimos:
Que Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo te bendiga y te proteja de todo mal. Amén.
Y toda otra expresión que salga de tu corazón para pedir a Dios el bien para tus hijos.

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