sagradoweb December 29th, 2007
Día Tercero: Dios hace maravillas con nuestra vida.
Lectura de Lc 1, 46-50
Reflexión: Cuando Isabel saludó a la joven pariente que llegaba de Nazaret, María respondió con el Magnificat. Es la alabanza de todo su ser hacia Dios, expresada de forma poética, pero sencilla. Sus palabras están inspiradas en muchos textos sagrados del pueblo de Israel y reflejan el gozo de su espíritu, la felicidad que le provoca ser consciente de que en ella se realiza la promesahecha “en favor de Abraham y su descendencia por siempre”.
Oración: María, madre de Jesús, enséñanos a rezar con fe, con apertura de corazón y sencillez. No sólo por nuestras necesidades sino también por las de todos aquellos que sufren y necesitan de nosotros y de nuestra palabra de esperanza. Que de nuestra boca, como de la tuya, broten palabras de alabanza hacia el Creador y Dador de vida. Dios Padre Nuestro, rico en amor y misericordia,que este tiempo de espera se transforme en una oportunidad de crecer en nuestra fe y nuestra entrega a los demás. Que podamos encontrar momentos de alegría y felicidad y los compartamos con quienes nos rodean.
A cada intención respondemos: Por María, nuestra madre, te lo pedimos Señor
Por todos los bebés que crecen y se preparan para nacer
Por la intención con que rezamos esta novena.
Padre Nuestro
Día Cuarto:
Lectura de Lc 2, 6 - 7
Reflexión: María da su consentimiento a la elección de Dios, para ser la madre de su Hijo por obra del Espíritu Santo Y toda su existencia está marcada por la certeza de que Dios está a su lado y la acompaña con su providencia benévola.
Nuestra Señora de la Dulce Espera, ayúdanos a ser sencillos y pobres de corazón para alimentarnos de tu amor y crecer en fe y esperanza. Sabiendo que todo lo debemos esperar de tu Hijo, nuestro Salvador. Ayúdanos que a semejanza tuya vivamos con la certeza, de que Dios está a nuestro lado y nos acompaña con su divina providencia.
A cada intención respondemos : Por María, nuestra madre, te lo pedimos Señor
Por el momento del parto y del nacimiento.
Por las intenciones particulares con que rezamos esta novena.
Oración a la Virgen de la Dulce Espera Virgen María, Madre de Dios, que cobijaste en tu seno al Salvador, te pedimos que nos protejas en este momento, en que confiadamente esperamos un hijo, para que podamos aceptarlo con amor; educarlo de modo que “crezca en sabiduría, estatura y gracia” ante los ojos de Dios; y conducirlo con nuestro ejemplo a la casa del Padre. Amen.
Día Quinto: Nuestro hijo, plan de amor de Dios Padre
Lectura de Lc 2, 41 y 46 - 50
Reflexión: Durante los años de su vida oculta en Nazaret, Jesús “vivía sujeto a ellos” sujeto a María pero también sujeto a José, porque este hacía las veces de padre ante los hombres; de ahí que el hijo de María era considerado también por la gente como “el hijo del carpintero”. Cuando el evangelista nos dice que “Ellos (José y María) no entendieron lo que les decía” pone de relieve que aún su madre vivía en la intimidad con el misterio de Jesús, hijo de Dios, sólo por medio de la fe. “Feliz la que ha creído”.
Oración: Jesús, concédenos comprender, con la ayuda de tu gracia, aquellas cosas y situaciones que se nos van presentando en la vida. María, madre de los vivientes, que acogiste la Vida en nombre de todos y para el bien de todos, guíanos en el camino, protege a nuestros hijos y familias. Enséñanos a estar en las cosas del Padre.
A cada intención respondemos Por María, nuestra madre, te lo pedimos Señor
Por nuestros hijos.
Por nuestras familias.
Por las intenciones particulares con que rezamos esta novena.
Padre nuestro. (continúa)