sagradoweb November 6th, 2007
Festividad:11 de mayo. Beatificación:11 de noviembre del 2007.
Ceferino Namuncurá Burgos ( nació en Chimpay, Río Negro, 26 de agosto de 1886 y murió en Roma, 11 de mayo de 1905). Laico, joven, salesiano, argentino de origen mapuche. Nació en la reducción mapuche de Chimpay. Era hijo de Rosario Burgos (una cautiva chilena) y del cacique Manuel Namuncurá, que luchó en la batalla del 5 de mayo de 1883 contra el Ejército Argentino comandado por el Gral. Julio A. Roca, y nieto del caudillo mapuche Calfucurá. El cacique Namuncurá practicó la poligamia ( como costumbre de esa época). En 1990 Manuel con 89 años se casa con una de sus esposas: Ignasia Rañil (38 años) y reconoce oficialmente a doce de sus hijos naturales (hijos de distintas mujeres), uno de ellos Ceferino. Carmen Burgos, su madre, sigue viviendo en la tribu. Al año de edad, en 1887, Ceferino salva su vida milagrosamente de perecer ahogado en el Río Negro, mientras jugaba en sus orillas. Manuel ve que su hijo va a una muerte segura. Se narra que en ese momento Manuel invocó al Gran Ser Creador de todas las cosas, y que luego se convirtió en una plegaria al Dios cristiano, pidiendo el milagro para su hijo. Este se produce ya que las aguas lo arrojan a la orilla. Ese mismo año, el 24 de diciembre en vísperas de Navidad, es bautizado por el misionero salesiano Padre Domingo Melanesio. En la parroquia de Patagones está escrito: “ Libro de la Parroquia de Parragones, n# 127, año de 1888. En 24 de diciembre del año del Señor de mil ochocientos ochenta y ocho, el presbítero Domingo Melanesio en misión en el río Negro bautizó solemnemente, puso óleo y crisma, a Ceferino Namuncurá, de sexo masculino, que nació el día 26 de agosto del año 188 y seis… siendo sus padrinos José Rivero, natural de Buenos Aires, de 38 años de edad, domiciliado en Roca, y Carmen Burgos, natural de Mendoza, de 30 años, …”
En los primeros años de la infancia ya no viven en los toldos, sino en un rancho. Participa de la actividad de la caza para alimentarse. Se cuenta que muchos indígenas alcoholizados a veces querían matar más avestruces y guanacos de los que necesitaban y Ceferino les pedía que se detuvieran. También compartió la pobreza, cuidar el poco ganado que tenían, traer leña del monte y aprender a ser jinete. A los 11 años pide que lo lleven a estudiar para luego regresar y así poder enseñar a los de su pueblo (”a estudiar para hacer bien a mi raza” según su expresión). Su madre decía: “Ceferino desde pequeño pensaba como un hombre”. Su padre, que era cacique mapuche, es nombrado Coronel de la Nación y va a Buenos Aires donde se encuentra con el General Luis María Campos, su amigo y Ministro de Guerra y Marina. Este le da a Ceferino una beca para estudiar en el taller de carpintería de la Armada en la localidad de Tigre. Permanece allí 3 meses, y le escribe a su papá que lo saque porque no le gusta ese ambiente y esa profesión. Manuel Namuncurá y su hijo visitan, luego, al Dr. Luis Sáenz Peña, ex presidente argentino, quien recomienda a Ceferino a los Salesianos.
El 20 de septiembre de 1897 Ceferino es inscripto como alumno estudiante interno. La noticia de que un cacique visita el colegio causa revuelo. Ceferino es bien recibido por las autoridades y por sus compañeros, algunos de ellos esperaban un espíritu guerrero e indómito pero fueron impresionados por la tímida sonrisa que le iluminaba el oscuro rostro. Allí se dedica al estudio, aprende el idioma castellano y el catecismo. Se destaca en matemática. Es un excelente y paciente compañero. El 8 de septiembre de 1898 Ceferino recibe la Primera Comunión y, un año más tarde el 5 de noviembre de 1899, recibe el Sacramento de la Confirmación. Un compañero dijo: “ La piedad de Ceferino se manifestaba en los más insignificantes detalles de la vida colegial: en su palabras, en sus actos, en el modo como se santiguaba, al hacer la genuflexión en el tabernáculo, al tomar el agua bendita y al rezar las oraciones”. El padre Cesar Ceccoto dijo: “ Ceferino fue mi alumno durante dos años en el colegio Pio IX de Buenos Aires. Joven de sincera piedad, sencillo, el mejor que yo tuviera en aquellos años felices. Con la mayor devoción y recogimiento se acercaba diariamente a la santa Comunión y puntualmente cada semana y aún mas a menudo, se confesaba. Nutría especial devoción a Jesús sacramentado, a la Virgen santísima y a nuestro padre Don Bosco. Durante los recreos se lo veía a menudo en la iglesia, a los pies del tabernáculo o delante de la estatua de la Virgen, en devota oración, y a veces con algún compañero al que solía invitar amablemente….Nunca se le escapaba una palabra de críica, de murmuración o de resentimiento …. aunque no tuviera una inteligencia extraordinaria, era siempre de los primeros en los exámenes. A fuerza de voluntad y de aplicación, lograba igualar y superar a los compañeros dotados de mayor memoria y capacidad. …Humilde, mortificado, servicial, le agradaba que le encargasen la limpieza del aula.”
A principios de 1902 su salud comienza a deteriorarse y le diagnostican tuberculosis. Monseñor Cagliero decide trasladarlo a Viedma, con la esperanza de que recuperara la salud. A comienzos de 1903, en el colegio “San Francisco de Sales” de Viedma comienza su estudio secundario como aspirante salesiano. Allí cumple una tarea de sacristán del colegio. Su salud se deteriora más y más. El sacerdote médico Evasio Garrone y el enfermero del hospital el Beato Artémides Zatti cuidan de Ceferino. Miguel de Salvo (compañero y luego presbítero salesiano) narró que Ceferino había soñado varias veces que “ una voz queda me llama repetidamente diciéndome “ven conmigo, ven”…”
El 19 de julio de 1904 con 17 años, Ceferino es trasladado a Turín, Italia por Monseñor Cagliero. Los salesianos pensaron que el clima sería beneficioso para la salud y podría continuar sus estudios de sacerdocio. Estudia en el colegio de “Villa Sora” (Frascati, Roma). En Turín, el Beato Miguel Rúa, el primer sucesor de San Juan Bosco, dialoga varias veces con él. Visita la tumba de don Bosco. Allí cumple 18 años. Parece que su salud mejora .Ceferino expresa en una de su cartas: ”estoy más morrudo”.
El 27 de septiembre de 1904, Ceferino visita al Papa Pío X, junto con Monseñor Cagliero, los sacerdotes José Vespignani y Evasio Garrone y otros salesianos. A Ceferino le encomendaron la tarea de pronunciar un breve discurso con unas emocionadas palabras y obsequia al Papa un Quillango de guanaco Mapuche. Pío X se conmueve, lo bendice y le obsequia la medalla destinada a los príncipes. Le dice: “Hijo, te doy gracias por lo bien que hablas del Vicario de Cristo. Quiera el Señor que puedas poner en práctica todo lo que dices: de convertir a todos tus hermanos de la Patagonia en Jesucristo. Y yo, a este fin, te doy de todo corazón mi bendición. Di a tu padre, el cacique, que el Santo Padre le bendice a é y a toda su gente”. Dijo Ceferino, más tarde: “las piernas me temblaban, las manos también, la voz se me perdía en la garganta” La enfermedad empezó a avanzar, En marzo de 1905, había rendido casi todas las materias y le quedaba pendiente Historia Romana y Geografía. La tuberculosis hace estragos y la enfermedad avanza. Es internado en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios y es atendido por el Dr. José Lapponi, médico personal del Papa Pío X.
En abril le escribe a su padre: “cuando esté mejor, me prepararé para volver a Buenos Aires y de allí a Viedma”. El 11 de mayo de ese mismo año muere a los 18 años de edad,acompañado por Monseñor Cagliero.
Sus últimas palabras fueron: ” Bendito sea Dios y María Santísima!, Basta que pueda salvar mi alma, y en los demás que se haga la santa voluntad de Dios”. Fue enterrado el día posterior a su fallecimiento en el cementerio de Roma, con la presencia de salesianos y compañeros de estudio. En 1924 los restos de Ceferino Namuncurá son repatriados por orden del presidente Marcelo T. de Alvear y llevados al cementerio de Fortín Mercedes, Pedro Luro (Pcia. de Buenos Aires ),Argentina. En 1930 sacerdote Luís J. Pedemonte comienza a propagar las virtudes y la devoción al “Indiecito Santo”. Recoge y publica testimonios de gracias obtenidas por su intercesión. El 2 de mayo de 1944 se inicia la Causa de Beatificación y el 3 de marzo de 1957 el Papa Pío XII aprueba la introducción de la Causa de Beatificación de Ceferino Namuncurá. El 22 de junio de 1972 el Papa Pablo VI lo declara Venerable. Fue el primer argentino que llegó a esa altura de santidad. Desde 1991 sus restos descansan en el Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes. El 7 de julio de 2007 el papa Benedicto XVI firmó el decreto que declara a Ceferino Namuncurá como beato. Una junta médica del Vaticano consideró que la curación de una mujer enferma no tenía explicación científica y se trató de un milagro por la intercesión de Ceferino. La ceremonia de beatificación se realizará el 11 de noviembre de 2007 en Chimpay.