Oración comunitaria por los enfermos

sagradoweb February 1st, 2012

frente_bienvenida Todos como cristianos estamos invitados a orar al Señor en la enfermedad y en la debilidad, a reencontrarnos  con Jesucristo en el rostro y el mundo del dolor.
Os invito  a colaborar  y asociarnos  a la “pasión y muerte” de Jesucristo, completando lo que falta a la Pasión del Señor.
Sintamos la cercanía de la Virgen María durante esta oración. Ella es la Madre de los enfermos y la “compañera de camino” en el dinamismo de nuestro seguimiento cristiano.
Canto: Iglesia Peregrina

“Ven,  Espíritu Divino,  manda tu  luz  desde  el cielo.  Padre  amoroso  del  pobre,  don  en  tus dones  espléndido;  luz  que  penetra las  almas, fuente del mayor consuelo.
Ven,   dulce   huésped   del   alma,   descanso   de nuestro  esfuerzo,  tregua  en  el  duro  trabajo, gozo que  enjuga  las  lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta   el  fondo  del  alma,  divina  luz,  y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas   por  dentro. Mira  el  poder  el  pecado cuando  no envías tu aliento.
Riega  la  tierra en sequía,  sana  el corazón del enfermo; lava  las  manchas, infunde   calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito,  guía al  que   tuerce  el  sendero.  Reparte  tus   siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.”

El encuentro de Jesús con los enfermos y marginados debe ser siempre para la Iglesia el modelo de conducta para todos los que creemos en   la   presencia   liberadora    y   redentora    de Jesucristo resucitado. Escucharemos brevemente algunos pasajes evangélicos donde se narran el encuentro de Jesús con los enfermos.

Al final  de cada  pasaje  cantaremos una  breve antífona: Si vienes conmigo  y alientas  mi fe, si estás a mi lado ¿a quién temeré?
1.-“Se marchó de allí y fue a la sinagoga de ellos. Había allí un hombre con un brazo atrofiado; para poder acusar a Jesús, le preguntaron: ¿Está permitido curar en sábado? El les respondió: “supongamos que uno de vosotros tiene una oveja, y que un sábado se la cae en una zanja, ¿la agarra y la saca o no? Pues ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, está permitido hacer el bien en sábado”. Entonces le dijo al hombre: “Extiende el brazo. Lo extendió y quedó sano y normal como el otro” (Mt 12,9-14s).

2.-“Terminada      la      travesía     atracaron      en Genesaret.   Los hombres del lugar, al reconocerlo, avisaron por toda  la comarca, y le llevaron   los   enfermos,   rogándoles   que   les dejara tocar siquiera el borde de  su  mano,  y todos los que lo tocaron se curaron” (Mt 14,34-36).

3.-“Al bajar del monte, le siguió una gran muchedumbre, y acercándosele un leproso, se postró ante El, diciendo: Señor, si quieres puedes limpiarme.  El,  extendiendo  la  mano,  le  tocó  y dijo: Quiero, sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Jesús le advirtió: Mira, no lo digas a nadie, sino ve a mostrarte al sacerdote y ofrece la ofrenda la ofrenda que Moisés  mandó, para que les sirva de testimonio” (Mt 8,1-4).

4.-“Al salir de la sinagoga  se fueron derechos a casa de Simón y Andrés llevando a Santiago  y a Juan. La suegra de Simón  estaba  en cama  con fiebre,  y  se  lo  dijeron  en  seguida.   Jesús  se acercó,  la cogió de la mano  y la levantó.  Se le pasó la fiebre y les estuvo sirviendo” (Mc 1,29-31).

El cristiano sabe de quien se ha fiado. Su confianza  está  siempre en el Señor. Incluso  en los   momentos    del   dolor  y   del   sufrimiento descubre que  su fuerza, su roca y su salvación no  está  ninguna de  las  criaturas ni  proyectos humanos, sino solamente  en   el Dios manifestado en Jesucristo. Cantamos.
 Oración:
Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo,te alabo  y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús….
Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia. Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he  hecho.  Conoces  también lo que hice  o me  hicieron lastimándome. Tú  conoces mis limitaciones, errores y mi pecado.  Conoces los traumas y complejos  de mi vida.
Hoy,  Padre, te  pido  que  por el  amor que  le tienes    a   tu    hijo    Jesucristo,   derrames   tu Santo Espíritu sobre mí, para que el calor de su amor sanador, penetre en lo más íntimo  de mi corazón. ..
Entra en  mí,  Señor  Jesús,  como  entraste  en aquella  casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo.
Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: “Paz  a vosotros”. Entra en mi corazón  y dame tu paz. Lléname  de amor…
Sabemos,  Señor Jesús, que tú lo haces siempre que  te  lo pedimos,  y te  lo estoy  pidiendo  con María, mi Madre, la que estaba  en las bodas de Caná  cuando  no había  vino y tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino….
Con el  Padre  Nuestro  queremos  decirte que  nos  hagas  imagen  de tu  Hijo  Jesús    y nos ayudes a ponernos en tus manos.
Oramos el PADRE NUESTRO.
Respondemos como Antífona: Madre de todos los hombres, enséñanos  a decir: Amen.
1.-Proclama  mi  alma  la  grandeza  del  Señor,  se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

2.-Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,  porque  el  Poderoso  ha   hecho obras grandes por mí: su nombre es Santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

3.-El  hace  proezas  con su brazo:  dispersa  a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

4.-Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como  lo  había   prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

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