Procesión del Corpus Christi:guión (otro)
sagradoweb February 1st, 2012
“La fuerza del sacramento de la Eucaristía va más allá de las paredes de nuestras iglesias. En este sacramento el Señor está siempre en camino hacia el mundo. Este aspecto universal de la presencia eucarística se aprecia en la procesión de nuestra fiesta. Llevamos a Cristo, presente en la figura del pan, por las calles de nuestra ciudad . Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida diaria, a su bondad. Que nuestras calles sean calles de Jesús. Que nuestras casas sean casas para Él y con Él. Que nuestra vida de cada día esté impregnada de su presencia. Que su bendición descienda sobre todos nosotros”. (Benedicto XVI, Homilía de Corpus Christi. 26/05/05).
Mientras salen el sacerdote y la Custodia cantamos “Cantemos al Amor de los Amores”.
La fiesta de “Corpus Christi” constituye una importante cita de fe y de alabanza para toda comunidad cristiana.Es una fiesta que tuvo su origen en un contexto histórico y cultural determinado: nació con la finalidad precisa de reafirmar abiertamente la fe del pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el santísimo sacramento de la Eucaristía.
Es una fiesta instituida para adorar, alabar y dar públicamente las gracias al Señor, que “en el Sacramento eucarístico sigue amándonos “hasta el extremo”, hasta el don de su cuerpo y de su sangre”.Los Apóstoles recibieron el don de la Eucaristía en la intimidad de la última Cena, pero estaba destinado a todos, al mundo entero. Precisamente por eso hay que proclamarlo y exponerlo abiertamente, para que cada uno pueda encontrarse con “Jesús que pasa”, como acontecía en los caminos de Galilea, de Samaria y de Judea; para que cada uno, recibiéndolo, pueda quedar curado y renovado por la fuerza de su amor.Cantamos:“Te adoramos Hostia Divina”
Esta mañana, el Señor resucitado se hace presente en medio nuestro. Su presencia real y sacramental en el Santísimo Sacramento nos recuerda aquellas palabras suyas a sus discípulos. Cristo nos dice a nosotros: “¡La paz esté con ustedes!”.¡La paz esté con ustedes! No es tan sólo un saludo sino que expresan más bien un estado, una realidad, que es consecuencia de una presencia. Jesús resucitado, vivo y presente en medio de sus discípulos es fuente de paz y de alegría. San Pablo lo expresa con claridad afirmando que Cristo es nuestra paz.La presencia de Cristo cambia radicalmente la situación: Él trae la paz, la apertura, la alegría.Él está en medio nuestro y ha abierto las puertas de nuestra Parroquia para que anunciemos a los hermanos que está vivo. Sí, Jesucristo está vivo y presente en medio de su pueblo. Hemos salido de nuestros hogares y queremos gritar a nuestra ciudad que Cristo está vivo, que Cristo está presente, que sólo en Cristo se encuentra la Paz.¡La paz esté con ustedes! son las palabras de Jesús que vienen a abrir las puertas de nuestro corazón que tantas veces se cierra por el pecado y el individualismo.¡La paz esté con ustedes! son palabras que acarician el dolor causado por la enfermedad y la soledad.
¡La paz esté con ustedes! anuncia la nueva vida de la gracia para el corazón que se abre de par en par ante la cruz victoriosa del Señor.
¡La paz esté con ustedes! Son las palabras del Maestro que nos llama a la Reconciliación.
Cantamos:“Toma mi mano hermano Cristo Resucito”
Nos detenemos: 1º altar.BENDICIÓN DEL HOGAR:El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame copiosamente salud y bendición sobre esta casa y sobre todos los que viven en ella.El sacerdote baja la Custodia y dice…
Al continuar:
¿Cómo podemos experimentar la paz que trae Jesucristo? ¿Cómo hacer para vivir en esa paz? El Señor sopla sobre los discípulos y con el don del Espíritu Santo los convierte en instrumentos de reconciliación. Para alcanzar la paz que trae el Señor es necesario reconciliarse con Dios y con los hermanos.
¿Estoy ofendido con mi hermano? Recordemos la Palabra de Jesús…
“…si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.” Mt 5, 23-24.
¿Por qué nos cuesta experimentar la paz del Señor?¿Por qué no vivimos en paz en nuestras familias, en nuestros ámbitos de trabajo?¿Por qué la Patria hoy no está en paz? ¿Por qué la Argentina sigue siendo víctima de los “tironeos” del poder y del tener?
La respuesta es sencilla. Porque nos falta la confianza en Dios. Porque nos cuesta dar el paso de la reconciliación que sólo es posible en Jesucristo. Porque al anteponer los intereses particulares al Bien Común nos dividimos, nos enfrentamos.
Pidamos al Señor que sople hoy sobre nosotros y nos de el Espíritu de la Reconciliación y de la unidad. Que sople también sobre nuestros gobernantes, sobre los empresarios, sobre los trabajadores, en la ciudad y en el campo. Sopla, Señor y con tu Espíritu poderoso transforma los corazones y renueva nuestra Patria.
CANTAMOS: “¡Señor haz de nosotros instrumentos de tu paz!”
Nos detenemos: 2º altar.BENDICIÓN DEL HOGAR:El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame copiosamente salud y bendición sobre esta casa y sobre todos los que viven en ella.El sacerdote baja la Custodia y dice…
Luego que vuelve la Custodia al móvil, seguimos caminando:En cada Misa, antes de la comunión eucarística es necesario hacer silencio, escuchar, entrar en comunión de vida asimilando la Palabra de Dios.
En este gesto sencillo el creyente abre su inteligencia y su corazón para que el Maestro le enseñe el camino que conduce a la Vida. La Palabra de Dios es, entonces, luz capaz de guiar al creyente por el camino que lleva a la plenitud y a la santidad.
La escucha atenta y dócil a la voz del Maestro es la actitud fundamental del discípulo.
Como los discípulos de Emaús, como la multitud en el monte de las bienaventuranzas, como María en Betania, como la Samaritana junto al pozo, queremos hoy escuchar al Señor y descubrir que es necesario edificar nuestra vida sobre su Palabra.
Jesús compara a quien escucha y pone en práctica su palabra, con el hombre sensato que construye su casa sobre la roca. Mientras que el insensato que no escucha su Palabra se parece a quien construye sobre la arena.
CANTAMOS: “Tu Palabra, Señor”
Nos detenemos: 3º altar.BENDICIÓN DEL HOGAR:El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame copiosamente salud y bendición sobre esta casa y sobre todos los que viven en ella.El sacerdote baja la Custodia y dice…
Luego que vuelve la Custodia al móvil, seguimos caminando:Cuántas veces experimentamos que nuestra vida se conmueve en sus cimientos. Cuantas veces por no discernir a la luz de la Palabra de Dios hemos hecho malas elecciones y hemos lastimado a otros o a nosotros mismos.
Pasa lo mismo con nuestras familias: muchas veces tomamos conciencia de que cuesta lograr la unidad y la paz que deberían reinar en nuestros hogares; por el contrario nos sorprenden las faltas de paciencia, de alegría, de apoyo y aliento mutuo.
¡Cuánta necesidad tenemos de afirmar nuestras vidas, nuestros proyectos, nuestras familias, sobre la roca firme que es Cristo y su Palabra!
La Palabra del Señor ha de ser la roca firme sobre la cual se afirme: nuestra vida, nuestra familia y nuestra Patria.
La Palabra del Señor ha de ser lámpara para nuestros pasos y luz que ilumine nuestro camino.
Señor, tus eres el Camino, la Verdad y la Vida, manifiéstate en este día y guíanos.
CANTAMOS: “Yo soy el camino”.
Nos detenemos: 4º altar.BENDICIÓN DEL HOGAR:El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame copiosamente salud y bendición sobre esta casa y sobre todos los que viven en ella.El sacerdote baja la Custodia y dice…
Luego que vuelve la Custodia al móvil, seguimos caminando:Jesús, vivo y presente en medio nuestro, nos vuelve a decir: “Yo soy el pan de Vida”. Es este pan de vida quien nos hace caminar hoy por estas calles y quien nos mantiene en el camino de la vida.
¿Hay acaso otro alimento capaz de dar la fuerza necesaria para alcanzar la vida en plenitud? ¿Hay acaso otro alimento capaz de saciar el hambre de felicidad que llevamos en nuestro corazón?
La voz de Jesús vuelve a resonar aquí:“El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.”
Cuando Jesús nos dice “Yo soy el Pan de Vida” nos indica que Él mismo, su propia vida, está contenida en este alimento. Al contemplar y adorar la Eucaristía contemplamos la belleza de Cristo, su vida entera entregada por nosotros.
Al contemplar con fe el Santísimo Sacramento del Cuerpo de Cristo podemos contemplar cada gesto del Señor: su ternura con los pobres y los niños; su misericordia para con los pecadores; su cercanía a cada enfermo y su poder que sana; su gestos de servicio; su amor hasta el extremo por cada uno de nosotros. Contemplando la Eucaristía con fe y devoción podemos ver la cruz y al Señor que entrega su vida por nosotros en ella.
Por eso al adorar el santísimo sacramento esta tarde por las calles de nuestra ciudad mostramos a todos un signo elocuente de unidad.s CANTAMOS
Nos detenemos: 5º altar.BENDICIÓN DEL HOGAR:El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame copiosamente salud y bendición sobre esta casa y sobre todos los que viven en ella.El sacerdote baja la Custodia y dice…
Luego que vuelve la Custodia al móvil, seguimos caminando:El alimento eucarístico no se transforma en nosotros como los demás alimentos; sino que nosotros nos transformamos en Él. Así, este sacramento acrecienta día a día la comunión con el Señor. Por la comunión eucarística nos vamos configurando con Él.
Esta comunión con el Señor acrecienta, a su vez, la comunión de todos los que formamos su Cuerpo, que es la Iglesia. Por eso la Eucaristía hace la Iglesia.
En esta tarde de adoración y alabanza te damos gracias Señor por la Iglesia y te pedimos que nos ayudes a poder asumir la responsabilidad eclesial en nuestra comunidad y poder contemplar este misterio de amor que es la Iglesia y del que somos parte a la vez que estamos llamados a ser constructores.
CANTAMOS:
Nos detenemos: 6º altar.BENDICIÓN DEL HOGAR:El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame copiosamente salud y bendición sobre esta casa y sobre todos los que viven en ella.El sacerdote baja la Custodia y dice…
Luego que vuelve la Custodia al móvil, seguimos caminando:Hoy nosotros hemos acudido también a la cita del Señor, como lo hicieron los discípulos en su último encuentro con Él en Galilea. Nuestras calles se han convertido en la montaña donde el Señor se ha manifestado. Nosotros también inclinamos reverentemente nuestro corazón y nos postramos ante Él.
El nos ha convocado, El nos ha invitado a salir de nuestras casas para asumir juntos el desafío de ser discípulos misioneros.
“Vayan, yo los envío”. La voz del Señor nos impulsa a la misión. El Señor nos pide que pongamos nuestras manos, nuestra inteligencia, nuestras capacidades al servicio del Reino.
CANTAMOS: “Alma misionera”
Nos detenemos: 7º altar.BENDICIÓN DEL HOGAR:El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame copiosamente salud y bendición sobre esta casa y sobre todos los que viven en ella.El sacerdote baja la Custodia y dice…
uego que vuelve la Custodia al móvil, seguimos caminando:”Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”. Cuánto necesitamos, Jesús, estas palabras. Necesitamos saber que estás con nosotros porque tenemos miedo. Te necesitamos porque experimentamos que nuestras fuerzas son limitadas y, a veces, pensamos que el mal está venciendo en el mundo.
Toma Señor mis manos, mis brazos, mi corazón, mi vida y mi familia que todo sirva para anunciarte, para ganar hermanos, para hacer tu obra en el mundo, para construir una Patria de hermanos.
Entramos al Templo cantando: “Cantemos al Amor de los Amores”
Ya dentro del Templo:(Comienza –de fondo- la música de “El Vive” y acompaña toda la oración:
¡Señor Tú eres el que vive, y vives en nosotros!
Tú eres la vida de la familia; de los esposos, padres, hijos y hermanos que se aman y se alimentan de tu amor en cada Eucaristía. Cuando Tú estás en la familia, el hogar es un manantial de vida y alegría.
Tú eres la vida del niño gestado en el vientre materno,
Tú eres la vida del anciano o enfermo que transita hacia la tarde de su vida.
Tú eres la vida del campesino que trabaja la tierra con sus manos y la riega con el sudor de su frente.
Tú eres la vida del pescador, que arriesgando su vida, busca en el mar el pan para sus hijos.
Tú eres la vida del joven que estudia, trabaja y sueña con un futuro digno y prospero.
Tú eres la vida de los jóvenes que dejándolo todo te siguen en la vocación sacerdotal o religiosa.
Tú eres la vida de muchachos y chicas que enamorados te siguen y amándose en ti van descubriendo la vocación maravillosa del matrimonio.
Tú eres la vida del trabajador, que en el sacrificio de cada día descubren que con sus luchas y cansancios construyen la Patria.
Tú eres la vida de los pastores, sacerdotes y religiosos, Mensajeros del Don de Dios que es alegría y paz, vino nuevo que embriaga de bondad y misericordia los corazones cansados.
Tú eres la vida del pobre en todas sus manifestaciones de miseria: del que necesita trabajo, del que tiene hambre y frió, del que no tiene vivienda, del que no puede ir al colegio, del que está enfermo, del que vive en la calle, del que está preso, del que sufre física y moralmente.
¡Jesucristo Señor de la vida! Te suplicamos,
Delante de tu Santísimo Cuerpo Sacramentado
Que hagas de nosotros
Agua que apague la sed de los hombres
Pan partido para los hermanos,
Luz para los que caminan en tinieblas,
Vida para los que van a tientas en las sombras de muerte.
Contigo Señor, y solo contigo, podemos hacer una Patria de hermanos, que caminando juntos como peregrinos lleguemos a la estancia definitiva la que tu nos preparaste en la Jerusalén celestial, en la casa del Padre. Amén.
CANTAMOS: “El Vive”.Bendición con el Santísimo Sacramento.Se hace reserva.Canto de Despedida…