SAGRADO




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 Segundo Día:
Lectura bíblica:

"Juan decía a la multitud que venía a hacerse bautizar por él: "Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?. Produzcan los frutos de una sincera conversión, y no piensen: "Tenemos por padre a Abraham". Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. El hacha ya está puesta en la raíz de los árboles; el árbol que no produce fruto será cortado y arrojado al fuego". La gente le preguntaba: "Qué debemos hacer entonces?". Él les respondía: "El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto". Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?". Él les respondió: "No exijan más de lo estipulado". A su vez, unos soldados le preguntaron: "¿Y nosotros, qué debemos hacer?". Juan les respondió: "No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo"." (Lucas 3,10 - 14)

Reflexión:
La conversión, la apertura al amor transformante de Dios que produce un cambio en nuestra manera de pensar y de amar, es una realidad que debe darse todos los días, a cada momento. Muchas veces nos quedamos tranquilos pensando: "no mato, ni robo", o "voy a misa los domingos y días de precepto", o "formo parte de tal o cual denominación religiosa"... Pero "Dios puede hacer surgir hijos de Abraham de las piedras"; mientras muchos que se consideran "hijos de Dios", tal vez sin darse cuenta, se van endureciendo hasta tener un corazón de piedra que los incapacita para amar.
Si nos convertimos de corazón, seremos capaces de descubrir que, incluso cuando las cosas no suceden como nosotros lo deseamos o en el tiempo que nosotros creemos oportuno, "todo redunda en bien de los que aman al Señor" (Romanos 8, 28).

Oración:
Concédenos Señor y Padre nuestro alabarte y glorificarte por tu gran bondad y misericordia, y que por los méritos e intercesión de San Expedito, mártir, obtengamos la gracia de una sincera conversión y la perseverancia en las buenas obras. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.